dimarts, 23 d’abril del 2013

¿Qué hago por aquí?

Pues ya llevo un mes en Corea de los tres previstos y cómo estoy algo más asentado (tampoco mucho, pero ya no voy loco) he decidido escribir este blog para ir explicando las cosas que me llamen la atención de Corea y mis experiencias aquí.

Primero explicaré por qué he venido a Corea, pues mucha gente me lo ha preguntado y casi nadie lo ha entendido (así de bien me explico...).

El verano pasado, harto de intentar buscar trabajo estable para poder hacer mi vida, que ya tengo una edad, y no encontrar ese dichoso trabajo gracias a la crisis por irresponsabilidad generalizada que hay en mi tierra (Catalunya y por maldita extensión Espanya), decidí hacer el Camino de Santiago para desconectar y tomar decisiones que no tomaba por cobardía o mejor dicho falta de iniciativa.


Amanecer en el Camino.

Tenía claro que me tocaría emigrar pero necesitaba elaborar el plan pues miles de ideas pasaban por mi cabeza y a la vez ninguna. Mi preferencia era Noruega, por ser un país serio y avanzado socialmente hablando además de gustarme mucho, ya que por motivos musicales (long life to Black Metal!), me había informado bastante sobre el país a nivel social, cultural, histórico, paisajístico (fiordos, aurora boreal, bosques majestuosos, glaciares),... y me encantaba. Estando en el Camino conocí a un Noruego ya jubilado que me habló muy bien de su país, tanto la impresión que él tenía de Noruega como las posibilidades para un inmigrante como yo, pues habiéndole hablado de mis conocimientos y experiencia profesional me comentó que no tendría ningún problema en encontrar trabajo allí en la industria petrolífera en alza y más aun viendo que mi nivel de inglés bastante decente.


Noruega.

También conocí a dos coreanas el primer día (Minjung y Goeun) y, después de coincidir varias veces con ellas en el camino, entablamos una buena amistad y acabamos yo y mi amigo Ricardo, que íbamos juntos, haciendo el camino con ellas, otra coreana que conocieron ellas (Hyosun que vive en Barcelona) y un francés muy majo (será porque no es de París, jejejej) llamado Flo.


La expedición al completo. Camino de Santiago 2102.

Pues yo, que soy curioso hasta la obsesión, estuve preguntándoles a mis amigas coreanas miles de cosas sobre su país, pues hasta el momento la verdad es que conocía bien poco. Por lo que explicaban, y no se limitaban a explicar sólo lo bueno, y lo que leía yo en internet me entraron muchas ganas de conocer el país (cultura, gastronomía, sociedad, turismo,...) además de creer que la gente encajaba más con mi forma de ser y de pensar que lo que había en mi tierra (más concretamente en área metropolitana de Barcelona, con su garrulismo, su inseguridad, la falta de educación generalizada que existe, pues en otras zonas de Catalunya creo que me encontraría más a gusto).


Vista nocturna de Seúl.

Con todo esto, mi necesidad de emigrar y mi elevado nivel de masoquismo (me encanta tirar a lo más difícil) decidí darle una oportunidad a venir a Corea, pues si no conseguía mi propósito de conseguir establecerme aquí y tenía que volver, no perdía nada pues volvía al punto de partida y ganaba una experiencia increíble y que raramente podría volver a darse las circunstancias para poder hacerlo, al no tener ningún tipo de compromiso (pareja, trabajo, vitalidad, vivienda,...).

Pues aquí estoy. Unos dirán valiente, otros inconsciente y yo digo: ¡y qué más da! Carpe Diem, Tempus fugit.

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